¿Por qué el Mercado de Valores es una mejor opción para el desarrollo económico Venezolano que estimular el crédito bancario?

Los créditos emitidos por la banca son un factor que tiene el potencial de incrementar de manera significativa los índices inflacionarios. El Multiplicador Bancario, es una medida que nos indica la magnitud del crecimiento de la masa monetaria por efecto del crédito bancario. Si las reservas obligatorias que debe mantener la banca en el BCV son muy bajas, tienen la posibilidad de prestar varias veces cada bolívar o dólar depositado en sus cuentas, haciéndolos vulnerables a corridas bancarias y propensos a incrementar la masa monetaria, efecto que puede ser peligroso en un ambiente de hiperinflación y volatilidad de las variables macroeconómicas.

El Crédito bancario, se traduce en gran parte en créditos de consumo que van a parar en bienes importados o compras electrónicas en el exterior. Esto es un estímulo negativo para la producción nacional que se ve en competencia directa con corporaciones globales que han logrado operar en economías de escala y ofrecen precios muy por debajo de la estructura de costos nacional.

El Mercado de valores, ofrece un esquema de financiamiento que funciona como un juego “suma cero”, lo que significa que es un modelo donde el ahorro es igual a la inversión y no existe incremento en la masa monetaria, por lo que el estímulo sobre la inflación es nulo. Un efecto favorable es que las Sociedades de Corretaje de Valores, no corren el riesgo de corridas bancarias, cada inversión está respaldada por un título valor en la cuenta custodia del inversionista.

Otro aspecto atractivo del mercado de valores es que todos los fondos transados, están dirigidos de manera directa a empresas productivas con proyectos concretos que crean empleo y agregan valor en la economía Venezolana.

Nos encontramos en el Mercado de Valores con otro multiplicador, en este caso, el Multiplicador de Keynes, el cual estipula que un aumento en la inversión (provenga del gasto público o del ahorro privado), se refleja en un incremento de la producción de bienes y servicios, generando puestos de trabajo, utilizando la capacidad ociosa de empresas que han cerrado o trabajan por debajo de su máximo potencial.

Esta estrategia de impulso a la inversión propuesta por John Maynard Keynes, fue implementada con éxito por los Estados Unidos para superar la Gran Depresión de 1930 y replicada con ciertas variaciones para adaptarla a otros casos de éxito en el mundo.

El Mercado de Valores estimula la Formalización de la economía. La claridad en los balances, estimaciones y reportes exigidos por inversionistas y autoridades impulsan la sofisticación tanto de las empresas como de inversionistas. En Ávila Sociedad de Corretaje de Valores, trabajamos para incluir la mayor cantidad de nuevos participantes e impulsar este ciclo virtuoso de ahorro, inversión, emprendimiento y producción.

El proceso de recuperación económica Venezolano, dado el reducido tamaño del aparato productivo y la pérdida de una parte de la población por la migración de personas preparadas y productivas, es comparable con la reconstrucción de países que han sufrido guerras y por otra parte comparable con el proceso de transición de economías de planificación central a esquemas de libre mercado que experimentaron países nacidos luego de la extinción de la unión soviética, e incluso del proceso de privatización que sufrió Rusia para ser hoy una economía con cierta estabilidad.

El Camino a seguir promete obstáculos pero con mucho trabajo, estrategias adecuadas y condiciones favorables, podemos lograr un crecimiento sostenido hacia una Venezuela desarrollada, de Primer Mundo.

Igualmente desigual

La desigualdad no puede ser atribuida al a un sistema económico. Las sociedades humanas formadas a lo largo de la historia, han estado marcadas por niveles de extrema desigualdad. Los Centuriones romanos dominaron y esclavizaron poblaciones enteras, al igual que los Egipcios, Otomanos, numerosas dinastías, familias y personajes históricos. La Dinámica social en la mayor parte del meteórico ascenso de la raza humana como especie dominante, ha estado caracterizada por una rígida división entre clases sociales.

La inequidad es una condición innata de la naturaleza humana. Por ejemplo, la industria musical. Durante los años 60, 70, 80 y 90, un oligopolio de disqueras promociona grandes bandas y cantantes resultando en un pequeño porcentaje de músicos disfrutando de la mayoría de los beneficios traducidos en fama, ganancias, discos vendidos y premios.

En el año 2000, iniciando el nuevo milenio, Napster se hizo famoso por permitir que los usuarios de su plataforma compartieran canciones y discos, sin costo alguno, reduciendo de forma drástica los beneficios de disqueras y grandes bandas. Luego hacen su entrada plataformas como youtube, vimeo, redes sociales y podcasts donde cualquier artista con un dispositivo móvil puede compartir su música y cualquier persona puede verla, sin importar la distancia física, barreras de idioma o culturales. ¿Cuál es el resultado? Las grandes bandas y cantantes son un pequeño porcentaje que disfruta la mayor cantidad de visitas, likes, comentarios y son los que pueden llenar escenarios de miles de personas, tanto presencial como virtual vía streaming, mientras la gran mayoría de los músicos del mundo, aunque posean un gran talento, solo tienen un hobby sofisticado.

Esto ocurre en todas las actividades que desarrolla el ser humano. Un pequeño grupo de escritores vende la mayor parte de los libros, una élite de actores, actrices y productores gozan de enorme fama y fortuna mientras el resto vive de sueños o deben dedicarse a otras profesiones. Obras de artistas consagrados valen millones de dólares, vivos o muertos, menos del 1% de los artistas, gozan de la totalidad de los beneficios económicos y prestigio al tiempo que millones de artistas permanecen en el anonimato. Aun cuando nuevas tecnologías como el blockchain permite vender obras digitales en forma de NFT (Non Fungible Token), son pocos los que gozan de ventas millonarias. Esta tendencia está presente en todo, deportes, en la política, ajedrez y por supuesto, en el mundo empresarial.

Moraleja: la humanidad es asimétrica. Es indiferente si un mercado es gestionado por un grupo de empresas, si los participantes se organizan libremente o si por el contrario una planificación centralizada intenta determinar el funcionamiento de la economía y la sociedad. El resultado inevitable siempre decanta en un grupo de ciudadanos aventajados logrando resultados exponencialmente superiores a la mayoría.

¿Por qué? La respuesta es sencilla, la distribución de habilidades, talentos, capacidades y disposición a trabajar, es injusta. Todos nacemos con distintas ambiciones, sueños y coeficiente intelectual que a lo largo de la vida, unos aprovechan mejor que otros.

A partir del nacimiento del capitalismo, asociado con frecuencia a la primera revolución industrial y personajes como Adam Smith o Joseph Schumpeter, se ha estimulado un espíritu de innovación y competencia que ha desembocado en evolución industrial y tecnológica, así como una mayor equidad en el acceso a oportunidades disponibles

Esta evolución de la sociedad, durante algo más de dos siglos, ha sido a pasos agigantados y se refleja con las mejores condiciones de vida que ha experimentado la humanidad en su historia, así como la sociedad más igualitaria que haya existido sobre este planeta. Solo basta con comparar variables como: Expectativa de vida, es la más alta de la historia. Los niveles de pobreza extrema y analfabetismo en el mundo, son los más bajos a nivel global, aunque hay regiones que no han mejorado mucho. Hoy en día existen mejores condiciones y facilidades para prosperar generando ingresos desde casa, como profesional independiente o emprendedor. 

Nuevas tecnologías creadas gracias a condiciones de libre competencia entre empresas, permiten una sociedad donde la libertad de expresión, posibilidades de trabajo remoto, nuevas industrias digitales apuntan a un futuro con nuevos paradigmas virtuales pero con una columna vertebral esencial para su funcionamiento: la Libertad Económica que permite a individuos asumir riesgos y apostar por la posibilidad de mejorar una industria, innovar creando nuevos productos o servicios que modelan y mejoran nuestra calidad de vida.